lunes, 7 de noviembre de 2011

EL-REI, la ameba y la vaselina

Comunicado del rey Carlos I de Portugal a José Dias Ferreira, jefe del gobierno del país vecino en 1892.



PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE MINISTROS


Palacio de Belén, 29 de enero de 1892.


Estimado Dias Ferreira. – Queriendo yo, y toda la familia real, ser los primeros en los sacrificios extraordinarios que las circunstancias del tesoro imponen a la nación, le aviso de que hemos resuelto ceder el 20 por ciento de nuestra dotación, en cuanto dure la terrible y dolorosa crisis que atravesamos actualmente.


Crea, Dias Ferreira, que en todo y por todo he de seguir la misma suerte que la nación, a la que considero esencialmente ligado mi destino y el de mi dinastía.


Suyo afectísimo, EL-REI. 

Deuda pública de Portugal en 1892: 81% del PIB; el déficit presupuestario era del 2%.
Los tiempos cambian. Los regentes en general parece que también. El rey Carlos I de Portugal fue muerto a tiros junto a su hijo Luis... y eso, pese a gestos como el anterior.

Detalle y precisión de las cuentas de la Casa Real de España:
  
Documento oficial extraído de la Secretaría General de Presupuestos y Gastos.

Es el documento con más detalle que he encontrado en la sección 01 de la Casa Real. No me malinterpreten pero... cualquiera diría que la campechanía se acaba pagando cara. 

Cómo cambian los tiempos. Como cambian los regentes y gestores. Como cambian los pueblos, que por menos de nada le descerrajaban cuatro tiros al regente de turno... y eso, que algunos tenían detalles con su nación como los arriba expuestos. Y ¡menos mal que ya no hay tiros de por medio! Desde luego así avanzan los pueblos. Ahora bien... ni tanto ni tan calvo. No es cuestión de liarse a tiros... pero, maldita sea, tampoco es plan de vivir tan sumamente alienados... la ciudadanía no parece más que un puñado de amebas mórbidas lobotomizadas. Así nos va. Y peor... vienen tiempos difíciles. Tiempos en los que hordas de amebas mórbidas lobotomizadas van a ser sodomizadas por todo tipo de poderes y, curiosamente, se les cargará a las propias amebas la factura por el encuentro amoroso. Todo un detalle. 
Vamos... que si es por una cuestión de campechanía... también se puede ser campechano en el bar y ahorrarse todo el entramado familiar/vitalicio/a-costa-de-la-ameba del que disfrutamos. Más que nada porque ya que te van a enchufar la factura de la vaselina -por no hablar del proceloso momento sodomita-... al menos que el ciudadano tenga la posibilidad de elegir. Vamos digo yo, no sé.


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