jueves, 22 de marzo de 2012

Paradojas del dinero y la dignidad: boicot a Botin

Hace meses sabíamos que la ONU necesitaba 1.100 millones de euros para luchar contra el hambre en Somalia.

Más o menos al mismo tiempo se supo que Emilio Botín tenía 2.000 millones de euros en Suiza en remojo... apartados... ocultos... un colchoncete por si surgiese algún imprevisto.

Prácticamente el doble de lo que la ONU necesita para atajar el hambre de millones de personas.

Vean esto:



La vida tiene esas paradojas... unos tienen dinero, y otros no... unos tienen dignidad... otros no.

El señor Emilio Botín (o cualquier otro en su misma circunstancia) no tiene por qué ser una ONG... es evidente. Pero eso no exime de que el resto de personas que NO tengamos 2.000 millones de euros en un banco suizo (99'99% de la población) podamos constatar públicamente la avaricia enferma, y poner a cada cual en su sitio. Faltaría más.

La penalización que el señor Botín debería enfrentar por haber evadido impuestos y ocultado un par de miles de milloncejos en Suiza -patriota él, cerrando filas con su país como lo hacen los nórdicos (irónico)- SABEMOS que no vendrá de la ley (puesto que no hay ley para juzgar a personas con 2.000 millones de euros en un banco en Suiza; hay leyes para quien tiene 2000 euros en un banco en España, pero no al contrario)... y como NO vendrá de la ley, DEBERÍA venir de los ciudadanos en forma de boicot masivo, irrevocable y final a cualquier relación con su estructura financiera.

Dicho boicot, solo debería ser levantado cuando 1.100 millones de euros fuesen entregados directamente a la ONU para que ésta lo utilizase directamente en el cuerno de África.

Hasta entonces... toda la estructura financiera directa o indirectamente relacionada con el señor Botín, en cuanto a mi respecta, se ha transformado en sifilítica... portadora de una ETS rara, extraña... una enfermedad tan voraz y despiadada que es capaz incluso de atravesar cualquier medida profiláctica al uso. Por tanto, para salvaguardar la integridad de mi pene, he decidido eliminar todo tipo de contacto con todo lo que esté relacionado con el señor Botín. Evidentemente, en la medida en que esté en mi mano poder evitar. Toda mi relación con su estructura financiera... out... over... c'est fini... kaput... au revoir...

No podemos -ni debemos- cargar las culpas de todo lo que sucede en la economía; puesto que en muchos casos no hemos sido irresponsables (eso es lo que nos quieren hacer creer los que en verdad han sido inmensamente irresponsables), sino personas mal informadas por delincuentes financieros. No podemos actuar de manera contundente porque las leyes están hechas para salvaguardar los intereses del latrocinio y controlar a la masa ciudadana para evitar el caos. Pero sí podemos decidir qué hacer con lo poco que tenemos, dónde meterlo y en quien confiar... esa libertad, hasta la fecha, no nos la quita nadie. Por ello, nadie me dice donde meter mi dinero. Antes debajo del colchón que 'mal acompañado'.