sábado, 12 de mayo de 2012

La importancia de un paro elevado en España, aquí y ahora

La situación en nuestro país está complicada ―muy complicada―, pero frente a los problemas hay que razonar con sangre fría...

Seamos realistas... hoy hablamos del 12M15M... ¿por qué? ¿por qué podemos celebrar que la gente sale a la calle y empieza a despertar? ¿Habría un 12M15M hace siete años? Me temo que no... en época de vacas gordas no se movilizaba ni el apuntador. Hoy nos movilizamos porque estamos hartos... pero ojo... también porque estamos asustados.

El temor y el miedo al 'qué será de mi' nos hace reaccionar... pero también se utiliza contra nosotros. Las estructuras de poder son lo que son y están donde están gracias a que tienen la capacidad de ir salvando obstáculos frente a la ciudadanía, y de conseguir perpetuar un cierto temor constante; cuanto más alienados estén los ciudadanos, mejor. En este sentido, probablemente el 12M15M sea otra señal más de que algo pasa.

Los ciudadanos lo vamos a pasar mal... muy mal... o, mejor dicho, peor que hace unos años... pero somos los únicos capaces de purgar lo que sucede en la actualidad. Aunque aún no lo sepamos. Ayudarnos los unos a los otros será lo que nos mantenga fuertes frente a la hostilidad de lo que está sucediendo; las castas del poder intentarán ―puesto que se les obligará desde fuera― reventar todos nuestros logros político-sociales alcanzados hasta la fecha... irán uno por uno, tiempo al tiempo. Pero... ante semejante situación... ¿cuál sería la única ventaja de un paro elevado? ―y cuanto más, mejor―.

El trabajo es necesario para vivir... tanto en términos económicos como psicológicos... antes o después lo necesitamos. Pero el trabajo se ha organizado de tal forma que supone una alienación para la ciudadanía... y eso, no es trabajo sensu stricto, es sometimiento. Se produce la aparente 'paradoja' ―de paradoja no tiene nada― de que gozamos probablemente de la mejor generación de gente preparada y formada y, el propio país, no tiene capacidad para absorber toda esa mano de obra cualificada. ¿Quién falló? Solo ese factor ya es reflejo de que algo no funciona, evidentemente.

Lo que no funciona en España es la mentalidad del capital... somos un país de nuevos ricos, y el que quiera que lo admita, al que no lo haga ya le tocará hacerlo antes o después.

Un ejemplo muy claro de diferencia de mentalidades: un caso muy cercano de una persona joven formada, que ha trabajado en gabinetes de arquitectura en Nueva York, Londres y Holanda. También ha recibido algún que otro premio relevante dentro del gremio de los arquitectos en su país, siendo bastante joven... tiene mérito. En su etapa trabajando en Holanda, la dinámica de empresa era muy clara... a las seis terminaba la jornada laboral... si esta persona, en su celo perfeccionista y para demostrar a sus jefes su dedicación al trabajo, no se iba a casa... éstos, lejos de valorar su empeño... sospechaban. Incluso miraban con mala cara: '¿qué has estado haciendo todo el día, si cuando llega la hora de irse a casa tienes que quedarte a trabajar?, algo no has hecho bien'... no estás siendo productiva.

Y es que los nuevos ricos confunden velocidad con tocino... cantidad con calidad... mezclan productividad con horas trabajadas. Somos torpes hasta para esto. Un gran grupo empresarial español, contrata a sus trabajadores firmando contratos de ocho horas por jornada... y abiertamente en la propia firma del contrato se comunica al nuevo trabajador que, de facto, la jornada es de doce horas... si quiere permanecer en esa empresa, tendrá que ser así. Pues eso, nuevos ricos. Y ya se sabe... la mala praxis, la especulación y la usura, son terreno fecundo para los nuevos ricos.

Pero... concretando... ¿POR QUÉ ES BUENO UN ALTO ÍNDICE DE PARO? ―llevo un año y siete meses sin trabajo y sin paro, puesto que fui autónomo y no tuve derecho a paro después de haber cotizado; mi presente ya es negro... mi futuro pinta peor―. ¿Por qué? Es bueno porque refleja que el modelo laboral que tenemos sencillamente es impracticable, nefasto, insostenible, se fagocita a sí mismo, no es capaz de absorber la inversión que se hace en él en términos de recursos humanos ―gente formada―, estamos tirando dinero a la basura o, directamente, regalando esa inversión a otros países ―que reciben gente formada española sin tener que hacerse cargo de su formación―. Nos cargamos la ciencia, la educación y la sanidad... los tres pilares fundamentales de una sociedad desarrollada. Una vez más, demuestra lo que hemos sido: nuevos ricos... y encima torpes.

La ciudadanía ha estado alienada, engañada, obcecada... pensando que lo que vivían era real... que el 'comunismo burgués' vino para quedarse... todo el mundo tenía su pequeña porción de televisión de 40 pulgadas, su pequeña porción de coche, de trabajo, de vacaciones pagadas, de vivienda ―comprada―... todos tenían su pequeña porción de aquello a lo que 'tenían derecho'. Todo falso. Muchos pusimos el grito en el cielo, pero nada... listo era el que sabía especular. Ahora pagaremos todos por el despropósito que se ha producido aquí... pagaremos justos por pecadores. Porque lo cierto es que nos hemos obsesionado con el concepto de 'capitalismo', siendo que lo que nos ha tocado padecer ni siquiera es capitalismo como tal... ¿cuánto ha tardado el Estado en intervenir y poner dinero de todos sobre la mesa privada? El modelo que nos desgobierna es una especie de aborto amorfo que evolucionó a lo largo del siglo pasado... una mezcla interesada del oeste y el este diseñada por los alquimistas del poder, cuyo único objetivo es el de poner una zanahoria delante del burro... ¿una casa? Pues una casa ¿Un coche? Pues un coche... etc... pero todo es falso.

Una elevada tasa de paro será el único factor que, sin utilizar la violencia, paralice por completo el país. Nuestra mayor debilidad como ciudadanos, ha de ser convertida en la mayor de nuestras fuerzas... la más potente. Y es que las castas cancerígenas que desgobiernan el país no se marcharán del sitio así como así... tampoco están donde están por casualidad. Trepar en ese terreno requiere tener perfiles poco empáticos, incluso psicopáticos ―el psicópata no tiene por qué cometer necesariamente delito de sangre―, y ya no se enfrentan a una masa enfurecida. En el pasado, probablemente, acabarían siendo linchados en plaza pública ―como le pasó a Gadafi por ejemplo―... pero ahora, estas castas se enfrentan a una ciudadanía menos embrutecida, más formada, y es poco probable que se adopten medidas tan extremas como se hacía en el pasado. Hoy, la violencia no hace más que boicotear la lucha contra las castas... puesto que, ellos mismos elaboran las leyes que utilizan para neutralizar a los ciudadanos... la violencia no hace más que legitimar la aplicación de esas mismas leyes ―en ocasiones diseñadas ad hoc, para colmo―. No son tontos. Y los violentos reaccionan en caliente, que es justo lo contrario de lo que necesitamos los ciudadanos... sangre fría. Ante las castas cancerígenas, sangre fría y razón. No hay otra opción.

Por tanto, nuestra sociedad ha estado sistemáticamente engañada con el espejismo del 'crédito'... en eso, curiosamente, no debíamos estar tan formados por lo que parece... todos éramos muy listos... tanto, que no fuimos capaces de distinguir entre 'invertir' y 'endeudarse'... quisimos tragarnos el cuento chino. Invertir, invierte el que tiene dinero y puede. Endeudarse lo hace el que no tiene dinero y no puede. Punto.

Pero nuestro sistema laboral es, cuando menos, capcioso... ineficaz, poco productivo, torpe... en ocasiones absurdo; una alta tasa de paro no deja de ser la prueba flagrante de este hecho y, por extensión, nuestra fuerza frente a la inviabilidad del mismo.

Por tanto... cuanto más suba el paro, más nos liberamos de este sistema nefasto... hay que rehacerlo. Y para eso, ya no somos cuatro tuercebotas con ansias de poder... somos una masa de ciudadanos bien preparados que nos enfrentamos a la necesidad de un cambio inmediato. Cuanto más paro, más desesperación, tristeza y miedo... todo, por sentirse 'fuera' del sistema... sistema este que, a su vez, NO es viable, por tanto no es mala señal... más bien todo lo contrario. Estábamos adaptados y bien calladitos cuando teníamos el estómago lleno... estos temores serán los únicos que nos hagan salir a la calle y unirnos por un nuevo modelo ―al margen de las obsoletas ideologías políticas, que no son más que excusas o herramientas de las castas cancerígenas para dividirnos a todos―.

Por ello... sal a la calle.

Y no te aflijas o asustes porque suba el paro... cuanto más suba, más libres y fuertes seremos; libres... para empezar de nuevo y reconstruir ―mejorar― nuestro modelo laboral; fuertes, porque la dimensión de esa cifra ―la del paro― deslegitima todos los argumentos y acciones de los próceres nacionales... tanto a derecha como a izquierda, ambos viven anclados en el pasado. Hay que olvidarse de ellos.

Es el momento de que el ciudadano digital se materialice fuera de la red en ciudadano a secas... y sea consciente de que en él está la potencia.


4 comentarios:

  1. Pierre: estupendo post. Lo único es que me gustaría puntualizar que, compartiendo tu punto de vista, siento una especie de remordimiento por sentir que quiero que las cosas vayan a peor... para que al final se solucionen. Pero veo claro que aún hay mucho nivel de vida en España para que esto lo cambiemos. Por una parte están los locales vacíos de Talavera, que comentaba el Boss, y muchos de centro comerciales en Madrid; pero por otra vas a un centro comercial o de ocio en fin de semana y alucinas de cómo la gente sigue consumiendo a lo bestia (sí, menos que antes, pero aún muy a lo bestia). Eso sólo puede significar que aún no hay motivación suficiente. Y lo que tú llamas paro yo lo llamo pobreza: sólo siendo pobres tendremos la fuerza suficiente como para parar esto. Es una pena, pero es así. Saramago dice, en la portada de Actúa, que "otro mundo no sólo es posible, es seguro". La pena es todo lo que tendremos que sufrir hasta alcanzarlo.
    Un abrazo y suerte.

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  2. Muy de acuerdo, Pierre. Llevado a mi terreno y aprovechando tu simil, sería el equivalente del paciente que a fumado y bebido lo que no debía y tiene una cáncer que le conducirá seguro a la muerte, al que se le interviene, se le aplican una quimioterapia y una radioterapia, todas ellas agresivas, el paciente puede llegar a sufrir mucho durante todo el proceso, pero al final existe la oportunidad de la cura.
    Desgraciadamente, a menudo hay que pasar por todo eso para llegar a la meta correcta. Especialmente cuando se han hecho las cosas mal y se ha fumado y se ha bebido lo que no se debía... O s eha gastado lo que no se temía....

    De nuevo, muchos ánimos, tio. Saldrás para adelante...
    Un abrazo

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  3. Muy de acuerdo, Pierre. Llevado a mi terreno y aprovechando tu simil, sería el equivalente del paciente que a fumado y bebido lo que no debía y tiene una cáncer que le conducirá seguro a la muerte, al que se le interviene, se le aplican una quimioterapia y una radioterapia, todas ellas agresivas, el paciente puede llegar a sufrir mucho durante todo el proceso, pero al final existe la oportunidad de la cura.
    Desgraciadamente, a menudo hay que pasar por todo eso para llegar a la meta correcta. Especialmente cuando se han hecho las cosas mal y se ha fumado y se ha bebido lo que no se debía... O s eha gastado lo que no se temía....

    De nuevo, muchos ánimos, tio. Saldrás para adelante...
    Un abrazo

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  4. Mierda, primero me dice que no puede publicar el coment y ahora me lo duplica.... :(

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